Vamos a decirlo bien claro desde el principio: el journaling engancha. Y no es que lo digamos por decir, no. Lo decimos porque lo hemos probado, porque hemos sentido en nuestra propia piel el poder de contar con una libreta bien bonita (con mensajes motivadores, por supuesto) y un boli que encaje con nuestra personalidad para buscar ese momentito sagrado con nosotr@s mism@s para soltar lo que llevamos dentro.
En serio, el journaling tiene ese «no sé qué» que te atrapa. Pero si estás un poco perdid@ y no sabes muy bien cómo trabajar el journaling o te preguntas qué es, tranqui. En UO te lo contamos todo para que descubras este maravilloso mundo con nosotras. Así que, si quieres saber cómo mejorar tu bienestar mental y emocional con esta herramienta tan molona, te recomendamos seguir leyendo nuestro post. ¿Nos acompañas? ¡Vamos allá!
¿Qué es el journaling?

Vale, empecemos por el principio: ¿qué es el journaling? Pues es una práctica que está cada vez más de moda (y con razón), que consiste en escribir con regularidad sobre tus pensamientos, emociones, experiencias y objetivos. Vamos, un diario de toda la vida, pero con un punto extra de actitud y motivación.
El journaling tiene un significado bastante literal si traducimos la palabra del inglés “escribir un diario”, porque, en realidad es eso: plasmar lo que pasa en tu cabeza en una libreta journal. No se trata solo de anotar lo que has hecho durante el día, sino de conectar contigo mism@, de entenderte mejor y de cuidar tu salud mental como quien se prepara una taza de chocolatito bien calentita en días grises y fríos de lluvia.
A diferencia de, por ejemplo, una agenda, el journaling es libre, flexible, sin normas. Puedes escribir cuando te apetezca, lo que te nazca. Y eso es justo lo que lo convierte en una herramienta tan potente: porque te conoces mejor, descubres patrones, entiendes tus emociones (incluso las más intensas, como la ansiedad, el miedo o la tristeza) y puedes gestionarlas mejor. Además, sirve también para realizar distintas tareas, ya que puede ayudarte a marcar metas y anotar tus aspiraciones personales, desde la plasmación de los objetivos más cotidianos a corto plazo hasta los más ambiciosos a largo plazo.
¿Cuáles son los diferentes tipos de journaling?

Si pensabas que solo había una forma de hacer journaling, prepárate para flipar. Hay tantos tipos como personas que lo practican, y eso lo hace aún más especial: no hay dos maneras de hacer un journaling que sean iguales. Esto se debe a que hay infinitas posibilidades que se abren ante ti y para que puedas encontrar exactamente la que más encaja contigo y con tu estilo de vida.
Por ejemplo, podemos encontrar el clásico diario personal, el de toda la vida. Ese en el que, al final del día, te sientas y escribes lo que ha pasado cada jornada, cómo te has sentido, en qué has pensado. Puro oro para conocerte mejor. Pero también existe el journaling terapéutico, más profundo y centrado en trabajar esas cositas que a veces nos cuestan: los problemas de ansiedad, estrés, incluso procesos de duelo o autoconocimiento. En concreto, esta suele ser una herramienta muy útil que suele acompañar procesos de terapia psicológica.
Otro que nos encanta es el journaling de agradecimiento. Porque, entre tanto caos y estrés que nos regala la vida, a veces se nos olvida que también pasan cosas buenas. Y escribirlas ayuda a enfocarnos en lo positivo y dar las gracias por lo que sí tenemos. Hay más: journaling de sueños (perfecto si quieres recordar lo que pasa en su cabeza mientras duermes), el creativo (donde puedes sacar tu faceta más artista, mezclando dibujos, collages, frases y escritos reflexivos, poemas, etc.), el de objetivos, de viajes, de comidas… en fin, ¡los únicos límites son los que marca tu imaginación!
¿Cómo ayuda el journaling?

Sabemos que el journaling no es magia, pero a veces parece como si lo fuera. Porque ayuda de verdad, ya que, cuando te sientas para dedicarle unos minutos a tu libreta journal, un mundo se abre delante de ti. Notas que algo cambia en tu interior, que tienes la vida más organizada y controlada, te sientes mejor, más calmad@ y libre de sensaciones negativas.
Escribir sobre lo que sentimos ayuda a procesarlo mejor, a dejar de acumular tensiones, a entender qué nos pasa y por qué nos sentimos así. Esa simple acción de poner palabras en papel tiene el poder de calmar esas “tormentas” mentales y emocionales. Por eso decimos que el journaling ayuda a mejorar la salud mental.
También nos permite organizar nuestras ideas, planificar nuestras metas y, lo mejor de todo, ver nuestros avances a corto, medio y largo plazo. A veces no nos damos cuenta de todo lo que hemos crecido y evolucionado hasta que echamos un vistazo hacia atrás y lo leemos en nuestras propias palabras, las que escribimos hace meses o años.
Además, el journaling también ayuda a mejorar la memoria, a potenciar la creatividad, nos ayuda a escribir y expresarnos mejor, a organizar mejor nuestras tareas y prioridades.
Tips para empezar a practicar journaling

Si ya estás convencid@ de probarlo (¡ya sabíamos que sí!), lo primero que necesitas es una compi inseparable: tu libreta journal. En nuestra sección de libretas puedes encontrar auténticas joyas con diseños que te van a enamorar y lo mejor de todo, que pueden encajar perfectamente con tu personalidad y con tus aspiraciones y motivaciones, como empezar un nuevo proyecto o buscar propósitos. No es sólo cuestión de estética, pero es cierto que elegir una libreta bonita que te motive puede marcar la diferencia, ya que te proporciona la excusa perfecta para sentarte a escribir y buscar huequecitos para dedicarte a ti mism@.
Ahora bien, cuando hablamos de encontrar el momento ideal, no hace falta que te marques un ritual sagrado (aunque si quieres, también vale). Puede ser por las mañanas, antes de que empiece el ajetreo. O por la noche, cuando el mundo está callado y el ambiente está en calma. Incluso a media tarde, cuando necesitas desconectar cinco minutos del curro.
Lo importante es que sea un espacio libre de distracciones, donde puedas sentarte unos minutos para pasar tiempo contigo mism@. Elige el tipo de journaling que más te apetezca, prueba varios formatos, juega con frases, haz dibujos, utiliza pegatinas, recortes de revistas o de periódicos, escribe poesía… Lo que sea que te ayude a expresarte.
Y, por último, ahora que conoces el journaling y sabes qué es, recuerda esto: no tienes que hacerlo perfecto. No se trata de escribir como si fueras una novelista de renombre. Se trata de ser tú mism@, auténtic@, imperfect@, valid@ y constante, pero sin ningún tipo de presión. Si un día no te da la vida, no pasa nada: confía en tus tiempos y respétalos. El journaling es para ti, para pasar tiempo de calidad contigo mism@ y para mimarte un poquito.
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